Qué es la Hipertensión Pulmonar?
La hipertensión pulmonar es el incremento anómalo de la presión de la sangre en las arterias pulmonares.
Este incremento de la presión se puede producir por varios mecanismos. Los más frecuentes son las enfermedades cardíacas y respiratorias crónicas. Aun así, hay situaciones en que la hipertensión pulmonar es debida a enfermedades de las propias arterias pulmonares o a la obstrucción por coágulos de sangre que se cronifican. Todas estas situaciones y mecanismos representan una sobrecarga para el corazón en su función de impulsar la sangre hacia los pulmones.
Es por eso que las personas que tienen esta enfermedad se sienten cansadas, mareadas, con palpitaciones, y con dificultad para respirar, entre otros síntomas. Con el tiempo, la sobrecarga del corazón puede producir un fallo cardíaco.
Los principales síntomas de la hipertensión pulmonar son disnea, que es la sensación de ahogo a la hora de realizar esfuerzos.
A alguien que le acaben de diagnosticar hipertensión arterial pulmonar lo que le diría en primer lugar, paciencia e intentar ser muy resiliente.
La presión en las arterias pulmonares solo se puede medir directamente a través de una prueba invasiva: el cateterismo cardíaco derecho. Se considera que existe hipertensión pulmonar (HP) cuando la presión mediana en la arteria pulmonar (PAP) es superior a 20 mmHg y la resistencia vascular pulmonar es igual o superior a 3 mmHg/L/min.
La hipertensión pulmonar puede ocurrir por muchas causas. Dependiendo de cuales sean sus características y origen, se puede clasificar la enfermedad en varios grupos. Por estos motivos, hay diferencias en los tratamientos y en el seguimiento de las personas afectadas.
¿A cuántas personas afecta la Hipertensión Pulmonar?
La hipertensión pulmonar causada por enfermedades cardíacas o respiratorias crónicas es frecuente. En cambio, las formas más graves de hipertensión pulmonar se producen debido a una enfermedad específica de las arterias pulmonares, como la hipertensión arterial pulmonar (HAP) y la hipertensión pulmonar tromboembólica crónica (HPTEC). Son enfermedades minoritarias, que tienen tratamientos específicos.
La hipertensión arterial pulmonar es poco frecuente. Su prevalencia en la población general se estima en 1,6 casos por cada 100.000 habitantes y su incidencia se estima en 3,7 casos nuevos por cada millón de habitantes en el año. La enfermedad suele presentarse entre los 30 y 40 años y es más frecuente en mujeres.
En cuanto a la hipertensión pulmonar tromboembólica crónica su prevalencia se estima en 0,3 casos por 100.000 habitantes y su incidencia en 0,09 casos por 100.000 habitantes al año. Aproximadamente, un 2-3% de las embolias pulmonares agudas pueden evolucionar a HPTEC.
Clasificación de la Hipertensión Pulmonar
La clasificación clínica de la hipertensión pulmonar ha variado con el tiempo. Según el 6º Simposio Mundial de Hipertensión Pulmonar, se divide en cinco categorías:
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Hipertensión arterial pulmonar (HAP).
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Hipertensión pulmonar asociada a enfermedad cardíaca izquierda.
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Hipertensión pulmonar asociada a enfermedades respiratorias y/o a hipoxemia (déficit de oxígeno en sangre).
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Hipertensión pulmonar tromboembólica crónica.
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Hipertensión pulmonar de causa no aclarada o multifactorial.
Hipertensión pulmonar tromboembólica crónica
La hipertención pulmonar troboembólica crónica (HPTEC) se produce por una oclusión de los vasos pulmonares por coágulos de sangre (trombos). A diferencia de la hipertensión arterial pulmonar que afecta a vasos de menos de 300 μm, la HPTEC puede afectar a vasos más grandes, y en estos casos se puede tratar quirúrgicamente. La insuficiencia cardíaca derecha y la muerte son consecuencias de la HPTEC si los pacientes no reciben tratamiento.
La sintomatología de la HPTEC es intermitente y se produce cuando más del 60% de la circulación pulmonar está afectada. La intolerancia al ejercicio y el ahogo son síntomas frecuentes, junto con la fatiga, el dolor torácico, la pérdida de conocimiento recurrente durante el ejercicio o al toser. La expectoración de sangre (hemoptisis) y el vértigo también pueden ocurrir.
La evolución de la HPTEC es episódica con periodos prolongados denominados "luna de miel" en que los síntomas son leves o inexistentes. En general, la evolución es más variable que el de la hipertensión arterial pulmonar.
En las últimas décadas se ha considerado la endarterectomía pulmonar (PEA) como el mejor tratamiento de este trastorno. Ha demostrado una mortalidad perioperatoria muy baja (inferior al 5%), una excelente calidad de vida y, en casos favorables, una normalización de la capacidad de ejercicio y de los parámetros hemodinámicos en reposo.
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Publicado: 23 de noviembre del 2021
Actualizado: 1 de diciembre del 2021
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