El linfoma de células del manto (LCM) está considerado como uno de los linfomas no-Hodgkin más agresivos y representa el 6-7% de todos los casos. Se caracteriza por su capacidad de diseminarse por todo el cuerpo, infiltrando los nódulos linfáticos, la médula o la sangre periférica. La evolución a nivel clínico es agresiva y las recaídas son frecuentes. Sin embargo, hay un pequeño subgrupo de pacientes en los que la enfermedad se manifiesta de forma indolente y con una elevada supervivencia sin la necesidad de tratamiento.
Estudios anteriores realizados por el mismo grupo del IDIBAPS ya pusieron de manifiesto que el factor de trasncripció SOX11 está sobreexpresado en la mayoría de LCM y que esta expresión se asocia con un comportamiento más agresivo de la enfermedad y con un peor pronóstico. También vieron que las células de estos linfomas que expresaban SOX11 tenían una mayor capacidad de invasión hacia otros tejidos, lo que contribuía a la progresión de la enfermedad. Ahora bien, el mecanismo por el que esto ocurre no se conoce con detalle.
"En este estudio hemos descifrado uno de los mecanismos que hacen que las células del LCM tengan capacidad para invadir otros tejidos y establecer interacciones protectoras para resistir los tratamientos de los que disponemos hasta ahora. Inhibir estas vías facilitaría que las células tumorales salieran de su microambiente protector haciéndolas más accesibles a los fármacos convencionales ", concluye Amador.
Referencia del artículo:
Balsas P, Palomero J, Eguileor Á, Rodríguez ML, Vegliante MC, Planas-Rigol E, Sureda-Gómez M, Cid MC, Campo E, Amador V.
Blood. 2017 Jul 27;130(4):501-513. doi: 10.1182/blood-2017-04-776740.